Viernes 28 de marzo

Jesús dijo: el Espíritu Santo, el Defensor que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho.

 

Juan 14,26

 

Jesús, durante su vida terrenal, nos reveló con dichos y hechos  el carácter de Dios y su voluntad para con sus hijos.

Luego, al irse, en su gran amor nos envió el Espíritu Santo para que nos guíe, fortalezca y nos recuerde sus enseñanzas, ayudándonos a interpretar adecuadamente su Palabra. Claro que eso requiere también leerla, meditarla y compartirla.

Gracias a Dios que podemos contar con este Defensor, el Espíritu Santo, el que anhela estar con cada uno de nosotros individualmente, pero que a la vez cobra especial fuerza cuando nos reunimos con otras hermanas y hermanos, ya sea para orar, escuchar la Palabra  o trabajar juntos, enseñándonos a respetarnos y ser solidarios unos con otros.

Ojalá seamos concientes de tan valiosa oportunidad.

¡Gracias, Padre, por semejante regalo! Ayúdanos a discernirlo y aprovecharlo.

 

Elsa Anz

 

Juan 14,22-26