Gracias a Dios hay estudiantes rebeldes

Colegio NacionalVoces airadas de periodistas, autoridades y (algunos) padres que reclaman contra la ocupación de los colegios nacionales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por parte de estudiantes de esas instituciones. El principal argumento es el ninguneo: Ellos no son nadie para cuestionar la ley de Educación en discusión. No tienen derecho de ocupar los colegios. De la casa al Colegio y del Colegio a la casa sería el eslogan de sus oponentes. Los detractores de los estudiantes no discuten la Ley cuestionada por los estudiantes sino la ocupación. En ese ninguneo la Ley se transforma en una abstracción descarnada y tiránica. La Ley es tomada como aquello que no permite. No permite la toma, no permite la discusión, no permite otra cosa que la sumisión.

Es curiosa esta postura en un país que tiene una riquísima tradición de luchas estudiantiles que no solo han modificado leyes sino que han construido un modelo de Universidad superador y ejemplo para el mundo. Se puede ver la cronología apasionante de estas luchas estudiantiles en http://www.uba.ar/reforma/lareforma/cronologia.php.

La justificación para destruir ese modelo de Universidad fue que allí no se estudiaba sino que se vivía debatiendo al mejor estilo de los comunistas. La Noche de los Bastones Largos destruyó los logros de la reforma del 18.

Los estudiantes secundarios también fueron víctimas de la última dictadura militar en nuestro país. Siendo desaparecidos diez de ellos en la Noche de los lápices. Luchaban por un boleto más económico para los estudiantes.

Es una bendición tener jóvenes que cuestionan, que debaten a partir de sus ideales y convicciones. Es una bendición que haya jóvenes que se preocupan por preguntarse qué está bien y qué está mal, más allá de si da o no plata o de si tiene o no rating. Es una bendición que haya jóvenes que tengan la esperanza en una sociedad mejor y se comprometan con esa esperanza.

Carlos A. Duarte, pastor presidente.

Foto: Diario Uno