Día Mundial de Oración 2013

“Dios nos llama.
Dios nos llama sus hijas e hijos.
Y nosotros sabemos que somos tan sólo ‘extranjeros y forasteros sobre la Tierra’”.

Cada año, el primer viernes de marzo, se celebra el Día Mundial de Oración (DMO). Responde a un movimiento de mujeres cristianas de diferentes tradiciones que se unen para observar un día de oración común cada año, llevado adelante por mujeres en más de 170 países y regiones que tienen una relación continuada en oración y servicio y que reúne a mujeres de distintas razas, culturas y tradiciones en fraternidad ecuménica.

El movimiento invita a todas las mujeres a que afirmen su fe en Jesucristo y compartan sus esperanzas y temores, sus alegrías y penas, sus oportunidades y necesidades. Igualmente, se invita a que estén conscientes del mundo que las rodean y no vivan aisladas; a que se enriquezcan con la experiencia de la fe de los cristianos en otros países y culturas; a asumir las cargas de otros, orando con ellos y por ellos; a reconocer sus propios talentos y usarlos al servicio de la sociedad.

La celebración del culto del Día Mundial de Oración tiene un lema especial cada año, y están a cargo de un país en especial para cada ocasión. Este año 2013, la liturgia fue preparada por el Comité del DMO de Francia.

A través de la preparación y participación en el servicio de culto, podemos ver cómo nuestras hermanas de otros países, idiomas y culturas, entienden los pasajes bíblicos en su contexto. Podemos oír sus preocupaciones y necesidades, y podemos sentirnos en solidaridad con ellas.

De esta forma podemos experimentar la riqueza de la fe cristiana a medida que crece en profundidad y extensión en una expresión ecuménica internacional.

Los materiales de preparación para este día se encuentra disponible en diversos idiomas; cualquier interesado en preparar esta celebración junto a su comunidad, puede solicitar el material en español escribiendo un e-mail a recepcion@ierp.org.ar o poniéndose en contacto con el Comité del Día Mundial de Oración de su país.

Que la manera de mirarnos unos a otros pueda llegar a ser una ayuda para vivir.
Que nuestra sonrisa trasmita calor.
Que nuestras palabras ayuden a sostener la vida.
Que nuestra presencia sirva de apoyo.
Que Dios nuestro padre dé fuerza a nuestro testimonio.
Que Jesucristo dirija nuestro actuar y que el Santo Espíritu guíe nuestros pensamientos.

Jesús nos dice: “Todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron”.

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