Los Sacramentos

En las iglesias evangélicas provenientes de la Reforma se reconocen como Sacramentos a la Santa Cena y el Bautismo. A diferencia de la Iglesia Católica, que reconoce siete, la tradición evangélica protestante considera como verdaderos compromisos sólo dos, ya que ambas prácticas fueron ordenadas directamente por Jesús.
El origen de la Santa Cena se remonta a la última cena que Jesucristo mantuvo con sus discípulos la noche en que fue traicionado y apresado. Este Sacramento es al mismo tiempo juicio y oportunidad de arrepentirnos y recibir el perdón de Dios. El pan y el vino dados en la cena expresan la entrega completa de Jesús y son compartidos en comunidad.
El Bautismo se remonta a la práctica bautismal de las primeras comunidades cristianas en respuesta al encargo de Jesús hecho a sus discípulos (Mateo 28,19-20). A través del bautismo las personas se convierten en discípulos de Cristo y responden a su llamado con cada pensamiento, palabra y obra de sus vidas. El agua derramada simboliza que la persona es parte del cuerpo de Cristo.