Jueves 27 de marzo

Jesús dice: El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de veras me ama, y mi Padre amará al que me ama, y yo también lo amaré y me mostraré a él.

 

Juan 14,21

 

A través de su palabra Dios nos invita a amarle también, aprendiendo a obedecerle.

Muchas veces escuché decir: “¡Cómo voy a amar a Dios si no lo conozco!”, (incluso alguna vez en mi juventud yo también lo dije). Es más difícil amar a alguien que apenas conocemos. También dije: “Si tan sólo él me dijera lo que piensa, yo ‘simpatizaría’ más.”. Un día leí en su palabra: Mis pensamientos no son vuestros pensamientos…(Isaías 55,8), y luego me interesé más en escucharla y también leerla.

De pronto, a través de esto y de algún testimonio muy lindo, descubrí la diferencia entre mis pensamientos y los de Dios. Vi mi egoísmo -por un lado- y su gran amor, por el otro, y eso me conmovió. Cuanto más aprendemos a obedecerle y a amarle – más allá de nuestros tropiezos y demoras – más él se nos va mostrando y nos ayuda a entender su voluntad para con cada uno de nosotros. De pronto, nos hace bien pedirle que también nos ayude “a pensar como él, “a ver con sus ojos”, “a oír con sus oídos” y a “amar a su manera”. ¡Seguramente muchas cosas cambiarían bastante a nuestro alrededor!

Señor, ayúdanos a conocerte a través de tu palabra y a servirte en las pequeñas cosas, con amor y gratitud, en forma práctica y real.

 

Elsa Anz

 

Juan 14,15-21