Author Archive for Iglesia Evangélica del Río de la Plata

Martes 15 de octubre

En este mundo no tenemos una ciudad que permanezca para siempre, sino que vamos en busca de la ciudad futura.

Hebreos 13,14

 

El versículo que tenemos para el día de hoy, nos acompaña también como lema del año, y ha servido de guía para elegir la foto de tapa de la presente edición.

A propósito, si todavía no la pudo apreciar con detenimiento, o no le ha dado demasiada importancia, le invito a que lo haga en este momento. Tómese unos segundos y observe lo que nos transmite la imagen captada por la cámara del pastor Julio Strauch.

Sin dudas nos habla por sí sola. ¿No le parece?

Ante tanta seguridad pasajera comprada en cómodas cuotas, -

ante tanta acumulación con la que buscamos la eternidad, -

ante tanta conquista que hacemos solamente para nosotros, -

ante tanto edificio alto que construimos sin pensar en las bases, -

ante tanta altura que queremos alcanzar, -

somos invitados a pensar, ¿hacia dónde queremos llegar?

El lema del año nos invita a darnos cuenta una vez más que nuestra esperanza no está sólo aquí, sino que se fija en el horizonte y ese horizonte nos invita a seguir andando. Nuestra ciudad es la del futuro, por lo tanto, ¿cuál es el sentido de aferrarse tanto a tan poco?

Eugenio Albrecht

 

Hebreos 13,9–14

Lunes 14 de octubre

No se olviden de ser amables con los que lleguen a su casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron ángeles.

Hebreos 13,2

 

La imagen del ángel de la guarda es un recurso utilizado por  madres y padres, a fin de que sus niños sientan que no están solos y que se encuentran protegidos y cuidados.

A esta altura vale la pena hacer una aclaración. La palabra ángel proviene del griego ángelos. Los ángeloi eran los mensajeros que se encargaban de llevar noticias desde el lugar de los hechos hasta los destinatarios. Vendrían a ser algo así como las agencias de noticias de la antigüedad. Cuando los pueblos atravesaban por circunstancias difíciles, eran los ángeloi quienes daban las noticias a los involucrados. Así en diferentes aspectos de la vida.

En la Biblia, en todos los casos los ángeles son los que anuncian y proclaman. Recordemos al ángel Gabriel anunciando a María el nacimiento de Jesús.

Permítame decirle hoy que la idea de un ángel con alas blancas y vestiduras resplandecientes nos quita compromiso, ya que sin darnos cuenta podemos no escuchar a los ángeloi que algunas veces se pueden presentar en nuestras vidas. El texto de hoy nos recuerda esta realidad. Lo interesante es que a continuación de nuestro versículo de hoy, hay una advertencia que recuerda: preocúpense por los hermanos que están en la cárcel y por los que han sido maltratados. ¿Podrán ser ellos también ángeles para nosotros?

¿Podrá ser usted ángel para alguien hoy? Vayamos a anunciar la buena noticia de Jesucristo en nuestras vidas.

Eugenio Albrecht

 

Hebreos 13,1–8

Domingo 13 de octubre – 21º Domingo después de Pentecostés, 28° en el año

abrazo_Hijito mío, Dios te ama mucho porque has creído en Jesucristo. Pídele fuerzas para soportarlo todo.

2 Timoteo 2,1

 

Déjeme preguntarle hoy como ha sido su semana ¿Qué cosas le quedaron pendientes? ¿Qué temas vienen preocupándole desde hace mucho tiempo? ¿Qué cosas no puede resolver? ¿Cuáles pesan demasiado?

Hoy es domingo, y el Señor nos invita a celebrar en comunidad, y nos da nuevamente la oportunidad de dedicar todo lo que somos a él. Nos da la oportunidad del encuentro en la alabanza y también la posibilidad de tomarnos el día para el descanso, para el encuentro de la familia, para la posibilidad de hacer aquello que en lo cotidiano nunca logramos hacer.

Comencemos pensando en el versículo de este día.

Hoy el texto de 2 Timoteo nos ayuda a pensar en la adversidad y las circunstancias difíciles, o aquellas que nos ocupan durante la semana y más allá de ella.

Le pido que vuelva arriba y lo lea nuevamente…

Dios nos ama, y a partir de la fe nos da la oportunidad de confiar en él. Junto a él podremos enfrentar las diferentes situaciones de nuestra vida: pérdidas familiares o amigos muy entrañables. Esos momentos en los cuales pareciera no haber consuelo o salida… Repasar esta verdad que hoy nos trasmite el texto del día, nos muestra una luz en medio de la oscuridad.

Caminando detrás de los pasos del Señor es más simple encontrar el camino, juntos, junto a él.

María Delia Di Virgilio

Salmo: 98,1-4; 2 Reyes 5,14-18; 2 Timoteo 2,1–13; Lucas 17,11-19; Agenda Evangélica: Marcos 2,23–28

Sábado 12 de octubre

Gracias a Dios, el Reino que él nos da no puede ser movido. Por eso debemos adorar a Dios con el amor y la honra que a él le gusta recibir.

Hebreos 12,28

 

Hoy se cumplen 521 años de la llegada del primer europeo a América Central. Un 12 de octubre de 1492 los españoles, al mando de Cristóbal Colón, llegaban a este continente creyendo que habían arribado a la India. Como dato doloroso, en algunos almanaques latinoamericanos este día todavía aparece como el “Día de la raza”. Esto es, como mínimo, una alusión ofensiva hacia aquellos pueblos que fueron arrasados en su cultura, religión, arte, medicina, sabiduría.

El saldo de este atropello fue que más de 60 millones de habitantes originarios americanos murieron, algunos por enfermedad, otros por espada, otros de tristeza.

Todo eso a partir de una lógica de dominio y conquista basada en el avasallamiento del otro. Una lógica de reino bastante macabra, tal como la de alguien que llega de visita e impone a la fuerza sus propias reglas a los dueños de casa.

Una lógica que se contrapone a la del reino de Dios, cuyo versículo de hoy nos habla diciendo que no podrá ser removido.

El ser humano debe aprender de sus errores, y los cristianos de modo especial tenemos que hacer una revisión de este proceso de colonización y evangelización que comenzó aquel 12 de octubre. Vale la pena pensar en el reino de Dios desde una perspectiva de respeto, reino en el cual caben todos, pero donde jamás se obligue o se avasalle a otros. El horizonte de esto lo marca Jesús, que siempre invita y llama, pero jamás condena a quien no piensa como él.

María Delia Di Virgilio

Hebreos 12,25–29

Viernes 11 de octubre

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Hebreos 12,15

 

“Las ideas son importantes. Es un error de los medios hacer a la persona importante, y no a las ideas. Y es por eso que una figura deportiva es un multimillonario, y el profesor de una escuela no es nada, y ni siquiera puede darse el lujo de mantener bien a su familia. Los medios hacen famosa a la figura deportiva o al cantante de pop o al político. La persona se vuelve importante, y no la idea. Entonces el amor nunca está en televisión. Nadie quiere el autógrafo del amor. Nadie quiere el autógrafo de la paz y la justicia.” Entrevista a Doherty Hunter “Patch” Adams, en Perú, en 2010. (www.repunto.es)

Decidí ejemplificar el versículo con estas palabras, dado que según estudios realizados sobre la epístola a los Hebreos, el mensaje del autor va dirigido a personas que corren el peligro de abandonar la fe, y como consecuencia, permitirían que figuras de idolatría broten entre ellos. En este sentido, creo que los cristianos tenemos una gran tarea pendiente.

¿A cuántos personajes televisivos o políticos idolatramos, dejando de lado el verdadero mensaje del amor, la paz y la justicia? Me atrevo a decir que, varios hechos que nos suceden como sociedad son porque no nos hacemos cargo de la responsabilidad individual que tenemos en la construcción del reino de Dios. Dejamos que los actos de injusticia sucedan, muchas veces, sorprendiéndonos o lamentándonos; acá agregaría, y en esto me incluyo, sin analizar nuestra actitud cómoda y sin compromiso que tomamos.

Verónica Biech

 

Hebreos 12,12–24

Jueves 10 de octubre

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12,11

 

Un día de clase en una escuela pública, en un séptimo grado.
Profesora: “¿Darío, vas a ponerte a trabajar en algún momento? Ya no sé cómo pedírtelo. Acordate de que hablé con tu mamá sobre esta situación”.
Darío: (mira sin decir palabra).
Compañero de banco de Darío: “Profe, no te das cuenta que Darío no les tiene miedo a sus padres. No va a trabajar porque en la casa nadie le dice nada. ¡Olvidate!”
Darío: (asiente a lo dicho por su compañero).
La psicóloga, Pilar Sordo, asegura que “gran parte de los problemas que tienen nuestros hijos hoy, como la escasa motivación por los estudios, baja tolerancia a la frustración, con una sensación de soledad inmensa, se debe a que a los padres se nos olvidó ser la autoridad. Les guste o no, los padres mandan”.
La psicóloga también dice que la amistad con los hijos se convierte en una trampa. Al querer evitar el conflicto y el dolor que significa imponer la autoridad (con ternura, pero con firmeza) se abren las puertas a una relación de constante permisividad. Si a esto le sumamos poco tiempo juntos, fácilmente los padres pueden tapar esas ausencias con objetos materiales.

Muchos de nuestros niños se sienten y se ven abandonados por sus padres.

Ayúdanos Señor, a abrir los corazones de los adultos para que, cuando crezcan sus hijos, den fruto apacible de justicia y bondad, y no de rencor y dolor por haber sido abandonados cuando más lo necesitaban.

Verónica Biech

 

Hebreos 12,1–11

Miércoles 9 de octubre

Estos hombres, que el mundo ni siquiera merecía… fueron aprobados por la fe que tenían.

Hebreos 11,38-39

 

¿Alguna vez no te has podido perdonar un fracaso propio? ¿Hubo una ocasión en que dijiste que no perdonarías jamás aquella equivocación de otro o de otra? ¿Tus decisiones te impiden seguir adelante? ¿Te has sentido “expulsado del paraíso” definitivamente por las consecuencias de lo decidido?

Por fe, muchos creyentes siguen avanzando aún en circunstancias de dolor y angustia. Pero, cuando fallan o cometen una inconducta, se vienen abajo. Entonces, su pesar y el sentirse indignos del perdón de Dios puede llegar a mantenerlos en el suelo e impedirles movilizarse para superar la situación.

En la Biblia hay numerosos ejemplos de fracasos graves delante de Dios. Abraham le mintió al Faraón con respecto a su esposa Sara (Génesis 12,11-17). Jacob engañó a su padre para conseguir la bendición de Esaú (Génesis 27,18-29). Moisés mató a un opresor egipcio y escondió el cadáver (Éxodo 2,11-15). Jonás desobedeció el mandato divino de ir a profetizar en contra de la ciudad de Nínive (Jonás 1,1-3). Y así fue también con Pedro, Tomás y otros discípulos de Jesús.

A pesar de sus caídas, luego se volvieron a Dios en arrepentimiento. Nuestro Señor, que es un Dios de segundas oportunidades, volvió a hacerlos parte y a confiarles una responsabilidad en su misión liberadora (Jeremías 18,1-6).

También para vos hay otra oportunidad. ¡Sí, sí! También para vos. Creelo porque es así. Me pasó a mí. Volvete a él y no regreses a andar caminos que ya viste que no llevan a buen lugar. Dejate querer por él, modelar por él.

Miguel Ponsati

 

Hebreos 11,32–40

Martes 8 de octubre

Moisés prefirió ser maltratado junto con el pueblo de Dios, a gozar por un tiempo los placeres del pecado. Consideró de más valor sufrir la deshonra del Mesías que gozar de la riqueza de Egipto; porque tenía la vista puesta en la recompensa que Dios le había de dar.

Hebreos 11,25–26

 

Vivir experiencias de opresión y persecución significa empobrecimiento para los perseguidos y segregados, y, con ello muchas veces la descomposición del tejido social que los sostiene. También quienes se solidarizan con ellos sufren la misma suerte, por el solo hecho de disponerse a acompañar. Es una gracia de Dios que asuman una decidida opción preferencial por los más débiles y necesitados en una situación que así lo demanda.

Moisés prefirió ir con su pueblo y compartir sufrimientos y sueños así como Jesucristo optó de la misma manera por quienes no contaban para el poder de su tiempo. Aquel que dio su vida en servicio de las multitudes desamparadas, vivió su mismo desamparo y fue calumniado, maltratado y, finalmente, condenado por ello. Pero venció a los poderes de la muerte trayendo liberación y plenitud de vida a los suyos.

Como sus seguidoras, sus seguidores, no podemos quedarnos quietos, tranquilos, diciendo: “¡No te metas!”, ¿no le parece?

Vivir y sufrir por causa de la promesa de un mañana diferente para el pueblo de Dios señala a Cristo quien con su camino verdadero ha manifestado ya la venida de Dios y su reinado de justicia.

Dame la fe que vencerá, en todo tiempo, mi Jesús; dame la fe que fijará mi vista en tu divina cruz; que puede proclamar tu amor, tu voluntad hacer, Señor.

Miguel Ponsati

 

Hebreos 11,23–31

Lunes 7 de octubre

Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

Hebreos 11,11

 

- ¡Estéril!, decían, y ella lo creía. Anciana, de carácter fuerte y no siempre sumisa, Sara había tenido sus desencuentros con Abraham. Anhelaba descendencia para él y él la esperaba. Ahí es que Abraham busca asegurar el hijo de la promesa mediante su esclava Agar. Ambos no tuvieron coraje para confiar en Dios ni para creer en ellos mismos.

Sin embargo, Dios fue más allá. Sara, aún desconfiada, se encuentra con el Señor que le muestra su favor haciendo germinar la fe en su corazón. Cambió la situación. Entonces Sara recibe confiada la promesa de que iba a dar a luz una criatura.

En la vida también vamos a tientas en medio de crisis y dificultades, pero Dios puede cambiar la oscuridad en luz. Con Sara lo imposible se realizó. También para nosotros hoy no hay otra garantía que Dios mismo y su palabra. Nuestros imposibles son posibles para él.

Aunque todo parezca indicar lo contrario, podemos confiar y trabajar para el futuro de Dios, que es el de su pueblo. Las promesas de Dios para quienes le siguen no tienen edad ni fecha de vencimiento, ni límites de género ni condicionantes biológicos.

Dame la fe que da el valor, que ayuda al débil a triunfar, que todo sufre con amor, y puede en el dolor cantar, que puede el cielo escalar, o aquí con Cristo caminar.

Miguel Ponsati

 

Hebreos 11,8–22

Domingo 6 de octubre – 20° domingo después de Pentecostés, 27° en el año

No te avergüences, pues, de dar testimonio a favor de nuestro Señor; ni tampoco te avergüences de mí, preso por causa suya. Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del Evangelio.

2 Timoteo 1,8

 

- “No me animo, es solo para meterse en problemas”.

- “Somos tímidos”.

- “Eso dejémoslo para quienes saben”.

- “No es nuestro estilo, vamos a parecer pentecostales o, peor todavía, ¡testigos de Jehová!”

Pero hay un Espíritu lleno de gracia que nos da poder para ser testigos del Señor hasta los últimos rincones de la tierra. (Hechos 1,8). La tradición paulina nos quiere animar al coraje, aún en medio de la mayor dificultad, y nos recuerda nuestro llamado personal y como Iglesia para poner en acción la fuerza del amor y un amigable cuidado en alegrías y tristezas, necesidades y esperanzas, unos con otros, y con nuestro prójimo. Para que finalmente resulte en frutos de una persistente búsqueda de verdad, justicia, dignidad y compasión.

No hay por qué avergonzarse… somos llamadas, somos llamados a comprometernos con la buena noticia, que es más que reformadora, es transformadora, es revolucionaria.

¡Pidamos al Espíritu de Dios que nos ayude a vencer nuestras timideces, a no reprimir cuerpos, emociones, o palabras para compartir y celebrar la buena noticia con contagiosa alegría y con libertad en el amor, como nos encomienda el evangelio de nuestro Señor Jesucristo!

Miguel Ponsati

 

Salmo  95,1-2.6-9; Habacuc 1,2-4.12-13;2,1-4; 2 Timoteo 1,6–14; Lucas 17,5-10; Agenda Evangélica: Juan  5,1–16