Acerca del el Credo Atanasiano…

Esta confesión de fe fue usada después de 450 a.C. en la provincia eclesial de la Galia del imperio romano. Poco a poco fue adoptada por toda la iglesia occidental romana. Es el resultado de discusiones doctrinales, que se extendieron durante todo el Siglo IV. Estas discusiones surgieron alrededor de declaraciones sobre la trinidad divina, por la misma esencia divina y de la característica humana de Jesús de Nazaret, de por qué los cristianos confesamos a Jesús como Hijo de Dios y de qué significa para la proclamación del Evangelio el hecho que Jesús sea el Salvador y la Salvación del mundo.

Estas controversias en el mundo romano, en el cual la persecución de cristianos ya pertenecía al pasado, estaban especialmente determinadas por el diácono Arius de Alejandría y por el Obispo Atanasio, también de esta ciudad del Norte de África.
Arius enseñaba que Jesucristo habría nacido como un simple ser humano y recién después de llevar a cabo su obra salvífica habría recibido de Dios el título de “Hijo de Dios”. Cuando se conoció esto en el imperio romano, comenzaron las desavenencias, corriendo la iglesia serio peligro de división.

Entretanto el emperador Constantino transformó a la iglesia cristiana en iglesia oficial de su imperio, dándole muchos apoyo y privilegios, incluyendo los de tipo financiero. A cambio exigía el derecho a opinar en todas las decisiones importantes de la iglesia, incluyendo los sínodos. Su objetivo era mantener unido a su gran imperio romano a partir de una única iglesia fuerte. Por eso y especialmente a comienzos de la controversia, intentó hacer valer su influencia, aun con violencia, para evitar este conflicto y con ello la división de la iglesia. Inicialmente Constantino tomó posición en contra de Arius y lo desterró de la ciudad. Pero pronto se puso del lado de Arius en contra de Atanasio y lo volvió a llamar. En estas idas y venidas, Atanasio fue expulsado cinco veces de Alejandría, una vez incluso por la fuerza militar.

Luego de la controversia que duró décadas, en occidente triunfó Atanasio, aunque aquí y allá seguían apareciendo las enseñanzas arianas. Luego de concluidas las luchas comenzó un tiempo de tranquilidad. En general se habían impuesto el credo apostólico y el niceno (constantinopolitano), pero esto no impidió que en algunas provincias eclesiales se usaran otros credos. Tal es el caso del credo atanasiano, que era usado en la provincia romana de la Galia. No se conoce a su autor y recién en el Siglo VII se lo menciona por escrito. Lleva el nombre del gran obispo porque es el testimonio de las enseñanzas que él llevó a triunfar. Las declaraciones sobre la esencia de la trinidad de Dios y de Jesús de Nazaret como Hijo de Dios, se mantienen acorde al testimonio de las Sagradas Escrituras: Jesucristo es el Salvador del mundo.

Cuando los reformadores aceptaron estas confesiones de fe quisieron subrayar la estrecha unión de las iglesias reformadas con los inicios de la iglesia cristiana, confirmando su fe en Jesucristo como centro de todas las iglesias y como Salvador del mundo.

Carlos Schwittay
10.11.2003